Un equipo de fantasmas

| sábado, 28 de agosto de 2010




Maduraba la primavera rosarina de 1930. Ese sábado por la noche no era distinto a los demás. Cinco hombres de distintas edades encaramados en precarias escaleras terminaban la tarea de enroscar no sé cuantas bombillas en los portalámparas de las verdes pantallas colgantes. El humo de los chorizos asados a las brasas se mezclaba con mil aromas comestibles, generando en el ambiente un collage de infinitas sensaciones, todas agradables. Aún no se habían terminado de ubicar todas las sillas de anea en el perímetro del juego de baloncesto rodeando la pista, cuando robustas matronas ya habían ocupado algunas de ellas. Estas madres acompañaban a sus quinceañeras hijas, las que se iban agolpando en abigarrado grupo sobre un costado, justo frente a otro de adolescentes varones. Sin prisa pero sin pausa, los trajeados músicos habían tomado ubicación en sus asientos en el viejo y descascarado escenario de ese club de barrio. Tras un "uno, dos, tres", instrumentos de cuerda y un bandoneón sin faltar el contrabajo, lanzaban al aire los primeros sones de 'La Comparsita'. Daba comienzo el tradicional baile de los sábados. El joven, algo alejado del resto, percibió un agradable aroma a rosas. A su lado, una bella muchacha de blanca tez, ojos claro-cielo y oscura cabellera le sonreía. Un níveo vestido de seda con medias blancas y zapatos de charol completaban su vestimenta, dándole un aspecto de muñeca viviente... -Te invito a un café y luego bailamos. Ella asintió con la cabeza. Traía el muchacho dos vasitos de cartón con la humeante y caliente bebida. La mala suerte hizo que al darle a su compañera el vaso, lo derramara manchándole el vestido. -No te preocupes, trabajo para el tintorero. Abrazados y como autómatas, se movían sobre las olas de un lento vals. Repentinamente ella mira su reloj de pulsera. -¡Faltan veinte minutos para las doce. Por favor, acompáñame hasta cerca de mi casa! Haciendo sonar sus zapatos sobre el empedrado y tomados de la mano, ella conducía al muchacho hacia el parque. Estaban ante el muro perimetral del Cementerio. -Hasta aquí, vete ahora... Nos veremos un sábado de estos en el baile. Chau. El chico recibía un beso en la mejilla de unos fríos labios... caminó unos pasos. Al volver la vista para un último saludo, una sensación de espanto estremeció su cuerpo: Acababa de ver cómo la muchacha atravesaba el muro del cementerio desapareciendo en el interior del mismo...... Tres meses después, dos hombres con picos y palas procedían a exhumar un cadáver enterrado en la tierra. Un blanco ataúd era puesto al costado de la sepultura. Con una orden de cabeza del magistrado presente, procedieron a abrirlo... Un olor a rosas inundó el ambiente mientras todos los presentes veían un esqueleto con un vestido blanco de seda manchado de café. Llovió mucho desde aquel día hasta ahora, donde te quiero ubicar, amigo mío. El Cementerio Salvador se ubica en el Parque de la Independencia, cerca de mi casa. A cien metros del mismo, enfrente, está el Estadio de fútbol de Ñuls Old Boys, único de Primera en la ciudad, ya que su rival clásico, Rosario Central, descendió este año a Segunda. Las bromas y chanzas aplicadas por los del Parque a sus 'hermanos' culminó la otra noche con un simulacro de 'entierro', donde se paseaba por el Parque y alrededor del Salvador un ataúd con los colores azul y amarillo distintivos de Central. Permíteme contarte lo que años atrás pasaba detrás del paredón de este club, similar en su estructura exterior a la antigua Rosaleda de Málaga. Llegada la noche, nadie quería encontrarse en las instalaciones. Espíritus de aparecidos cual si estuvieran entrando al estadio a presenciar un partido, rondaban por todos los rincones del mismo amedrentando al infortunado viviente que se encontrase ahí. Una curandera o bruja practicante de exorcismos y magia blanca pudo, no sin bastante esfuerzo, ahuyentar a esos 'visitantes de ultratumba'... Lo insólito e inexplicable volvió a mostrarse nuevamente ayer, haciendo renacer el pánico: Once ataúdes verdaderos amanecieron prolijamente alineados como un equipo sobre el césped de juego... El comisario interviniente en la causa afirma que al momento no hay detenidos, pero que se sospecha, sin pruebas aún, que los vecinos del equipo de Arroyito (Central), pueden ser los autores de esta macabra broma...... Yo creo saber lo que ha pasado; te lo cuento, pero no lo divulgues, es un secreto:

enterramos a Central con cajón y todo: CANALLAS ESTAN MUERTOSSSSSSS.